El efecto Dr. Strange: La adicción a la IA y la pérdida del horizonte humano Frente al vacío de sentido y la presión de KPIs inhumanos, la obsesión por la hiper-especificación algorítmica nos está transformando en espectadores pasivos. Por qué urge recuperar la fricción del pensamiento analógico.
Está surgiendo un nuevo tipo de adicción. No se trata del scroll infinito y pasivo de las redes sociales, sino de una búsqueda compulsiva e incontrolada de respuestas cada vez más específicas. Interactuamos con la Inteligencia Artificial como quien usa un microscopio, escudriñando los confines de lo que preguntamos, exigiendo el grano del grano del grano. En este proceso, estamos perdiendo lo más importante: la pregunta original y la razón por la cual empezamos a buscar. Al igual que el Doctor Strange de los Vengadores, nos dedicamos a revisar 14.000.000 de variantes y posibilidades tecnológicas, pero perdiendo por completo la perspectiva del horizonte. Esta necesidad de hiper-especificación no es una búsqueda de certeza técnica; es el síntoma de una profunda incapacidad para conformarnos con lo que tenemos y para tolerar la ambigüedad. Ante un vacío de sentido generalizado que repercute en todos los aspectos de la vida moderna, la IA ha venido a convertirse en un soporte emocional y...